La política antiextorsión
La política antiextorsión
En Livantra, la confianza entre viajeros y propietarios es esencial. Las opiniones son una herramienta clave para garantizar transparencia y ayudar a otros usuarios a tomar decisiones informadas. Por este motivo, contamos con una política antiextorsión estricta, diseñada para evitar que las valoraciones se utilicen como medio de presión o chantaje por cualquiera de las partes.
Qué prácticas están prohibidas
Por parte de los viajeros
Los huéspedes no pueden utilizar la amenaza de dejar una opinión negativa para obtener:
- reembolsos adicionales,
- descuentos,
- compensaciones económicas,
- u otro tipo de beneficios no acordados.
Cualquier intento de manipular al propietario usando las opiniones constituye una violación de nuestras directrices.
Por parte de los propietarios o agencias
Los propietarios o agencias no pueden exigir una opinión positiva a cambio de:
- un reembolso,
- una mejora,
- una compensación,
- ni solicitar que el huésped modifique su opinión ya publicada.
Las valoraciones deben ser siempre voluntarias, auténticas y basadas en la experiencia real del viajero.
Medidas que puede tomar Livantra
Si detectamos conductas de extorsión por parte de viajeros o propietarios, Livantra puede aplicar medidas como:
- advertencias,
- suspensión temporal,
- o eliminación definitiva de la cuenta afectada.
Estas acciones se toman para proteger la integridad de la plataforma y garantizar opiniones fiables y honestas.
Cómo denunciar un caso de extorsión
Si crees que has sido víctima de presión o chantaje relacionado con una opinión:
- Recopila cualquier documentación o prueba (mensajes, correos, capturas, etc.).
- Contacta con el equipo de soporte de Livantra a través de tu cuenta o escribiendo a traveler@livantra.es.
Tu denuncia será tratada de forma confidencial, conforme a nuestra Política de privacidad, y revisada por nuestro equipo especializado.
En Livantra trabajamos para mantener un entorno seguro, transparente y justo para todos los usuarios. Las opiniones deben reflejar experiencias reales, no negociaciones o presiones indebidas.